Luisa Díaz Miranda

La flauta es lo que me
llena como persona, lo que me da la felicidad

Luisa Díaz

Luisa Díaz Miranda
18 años- Flauta Traversa

La vi y me gustó al tiro. Aparte que el sonido que tiene es muy dulce y me encanta”, cuentaLuisa Díaz, una joven que apenas representa los 18 años que carga en su carnet de identidad. Recién egresada de cuarto medio, la muchacha no puede evitar que un brillo sutil se instale en sus pupilas al momento de confesar detalles de este amor a primera vista que ha perdurado por más de tres años.

Y es que la flauta traversa, con su metálica elegancia, conquistó su boca desde el primer soplido, cuando invitada por una amiga y casi a regañadientes -recuerda- llegó a audición parala Orquesta Cifan.“Yo no quería, pero me convencieron. Ni siquiera sabía que existía algo así y al final me gustó”, reconoce la joven, que vive en la población Pablo Neruda junto a su madre, que trabaja en un local de papas fritas. Acceder a la música, ejecutar un instrumento y presentarse en conciertos no estaba dentro de los planes de  Luisa,  ni  tampoco  entre  las  opciones  que  su  entorno  y  su  familia  podían  ofrecerle.

Pero el 2005 todo cambió para ella. Tanto, que hoy su principal aspiración es dedicarse cien por ciento a la flauta y estudiar muy duro, como nunca lo había podido hacer antes debido al poco tiempo que le dejaba el liceo. “Quiero ver cómo evoluciono y si me va bien seguir por unos años y de ahí ir decidiendo, porque si no llego al nivel que quiero en un año significaría que estoy perdiendo mi tiempo y estudiaría otra cosa. El año pasado fue muy difícil decidirme, porque adoro la flauta y si hago algo siempre lo quiero hacer bien, así que si entraba a la universidad iba a tener que dejarla y eso me daba mucha pena. Además, no me gustaba ninguna carrera”, dice con la misma seguridad y precisión con que sus dedos acarician las llaves de su instrumento.

Una confianza curtida casi desde el mismo momento en que ingresó a la orquesta, ya que sólo pasó un par de meses antes de que se presentara en público, como flamante flautista, nada menos que en el tradicional concierto de Navidad que realiza la agrupación musical.

“Me sudaban las manos, pero fue genial. Ahora ya no me pongo nerviosa en los conciertos de la orquesta, pero sí cuando toco de solista”, comenta Luisa, optimista gracias a la decisión que tomó cuando era una quinceañera que podría haber seguido cualquier otro camino. Cualquier otro. “Tal vez si no me hubiese acercado al Cifan habría estado de ociosa y ahí es donde vienen todas las cosas malas. En eso la orquesta me ha ayudado bastante y también en mi relación con las demás personas, porque uno al presentarse va desarrollando su personalidad, algo que quizás antes no tenía”, reflexiona.

Otro cambio notorio lo tuvo en sus gustos musicales, que hoy son copados casi  completamente por la música docta y las piezas en donde la flauta tiene protagonismo, como en su favorita, “Café1930”, del  compositor  argentino  Astor  Piazzolla. Con esas melodías revoloteando en su cabeza, Luisa espera superarse a sí misma, con el apoyo de   sus   profesores   y   compañeros,   pero  fundamentalmente de su madre.

“Ella me va a ver cada vez que puede y me dice siempre que tengo que hacer lo que realmente me haga feliz  y la flauta es lo que me llena como persona, lo que me da la felicidad”.

Texto extraído del libro: “Sueños que se vuelven música” de Daniel Navarrete y  Daniel Carrillo. Valdivia. 2009.

  • Publicado el 5 de julio de 2011