Jorge Salamanca Filgueira

Jorge Salamanca FilgueiraCada vez que toco violín estoy contando mi historia

Jorge Salamanca Filgueira
19 años- Violín

Es seguro que Jorge Salamanca jamás pensó que un simple violín le cambiaría la vida. En 2009 cumple su séptimo año vinculado a la orquesta del Centro Integral Familia Niño y agradece cada uno de los minutos que sigue viviendo al interior de la institución. “Es que el Cifan me cambió la vida” explica con la frente en alto y mirando al pasado como si se tratara casi de una anécdota en su libro de historias personales.

Jorge Salamanca vive en la población Pablo Neruda y de pequeño su nombre tempranamente comenzó a figurar en los registros policiales de Valdivia. Como indica, “el entorno de mi población era muy malo y en ese lugar cometí muchos errores… siempre seguía el mal ejemplo de mis amigos”. Antes de cumplir 12 años ya sumaba entre sus antecedentes problemas judiciales por robo y hurto y un creciente sentimiento de que el futuro tal vez no sería tan brillante como alguna vez lo pensó.

“Las cosas se comenzaron a complicar” aclara Jorge, “hasta que el juzgado de menores me mandó a un centro de rehabilitación y me dejó escoger entre varias opciones. Por eso terminé en el Cifan, ya que está cerca de la población donde vivo, además algunos amigos míos ya estaban ahí”. Jorge confiesa que ingresó a la fundación sin mayores expectativas y sólo por cumplir con el programa de prevención de drogas y alcohol al que fue asignado por espacio de cuatro años. Las mañanas de Jorge transcurrían entre las aulas dela Escuela Francia(donde cursó educación básica), mientras que las tardes eran para hacer tareas, practicar deportes de salón y recrearse; pero todo cambió cuando lo invitaron a asumir un nuevo desafío. En 2002 nace la orquesta del Centro Integral Familia Niño y a quienes eran parte de los programas del Cifan se les ofreció la posibilidad de integrarla. “Al principio no le encontré mucho sentido, no sabía para qué me iba a servir la música, además no tenía idea lo que era una orquesta”, aclara, puntualizando que la primera vez que tomó el violín entre sus manos todo cambió. El docente Osvaldo Urrutia lo guió en sus primeros pasos como intérprete, “él fue el que me enseñó a tocar, a como desplazar el brazo y usar las manos”. Y nada volvió a ser lo mismo, ya que como si fuera un naufrago en las aguas de la incertidumbre, Jorge se aferró a su nueva tabla de salvación logrando dejar el pasado en los recuerdos. Con el paso del tiempo sumó diversas participaciones en el Campamento Musical Marqués de Mancera y hoy recuerda con cariño la gira que la orquesta Cifan realizó por parroquias de la provincia en 2004.

Tocar violín es lo mejor, es lo que mas me gusta hacer y siento que cada vez que toco, estoy contando mi historia y mis problema, eso ayuda a desahogarme”, explica el violinista, manifestando también que la música le devolvió la dignidad y la confianza. Tras cumplir con el programa de prevención y como integrante de la orquesta Cifan, Jorge volvió a tocar en su población de origen y como señala “mi familia me comenzó a mirar en forma distinta, ya no era un delincuente, era una persona distinta, era algo mejor… me gustó mucho que a través de mi ejemplo otros niños del sector también se motivaran por aprender música y mejorar su vidas”. “En cierta forma, hasta doy las gracias por haber sufrido  tanto,  ya  que  hoy  los  logros conseguidos se valoran más, tienen un gusto distinto y estoy seguro que todo saldrá bien”, manifiesta. Hoy Jorge Salamanca tiene 19 años, egresó del Liceo Técnico de Valdivia como técnico hotelero, actualmente trabaja en Villarrica y junto a su violín está construyendo un futuro mejor. Ahora es prioridad ahorrar, ya que pronto tendrá su casa propia.

Texto extraído del libro: “Sueños que se vuelven música” de Daniel Navarrete y  Daniel Carrillo. Valdivia. 2009.

  • Publicado el 5 de julio de 2011